Caminamos como hermanos
recorriendo mil senderos,
y es en familia donde verás brillar
la luz de Cristo en la oscuridad.
Iglesia en familia, la vida y verdad,
familia de Cristo camina al altar.
Iglesia en familia, la vida y verdad,
camina que Cristo contigo estará. Siendo barro de alfarero,
la semilla del sembrador,
Pasar de esta vida a la vida de Dios,
y es en familia donde encuentras la ocasión.
Iglesia en familia...
Cuando ames al de al lado,
a tu padre, madre, hermanos,
entonces sí que lo podrás lograr:
amar con Cristo a toda la humanidad.
Hoy contemplo la mañana
como el nacimiento de una flor
que adormecida en su oscuro otoño
ha despertado al calor,
desprendido de una vida
que dentro de ella brotó.
En lo más profundo de sus raíces
encuentra el mejor Don:
el regalo de una mirada dulce y entregada
y la sencillez de una sonrisa
que abre paso a la esperanza,
que abre paso a la esperanza.
Cada día va creciendo
y albergando más amor,
porque hoy ha descubierto
que había vida en su interior.
Y quiere compartir su alegría,
comunicarla al exterior
tan inhóspito, desconocido a veces.
Algo ha hecho aparecer
el único valor, la fuerza que ha nacido
ha vencido al dolor.
Hoy se llama: Dios es AMOR.
Estaba con el Zebedeo
arreglándole las redes
cuando Jesús apareció.
Me dijo: "Ven y sígueme,
tú, hermano Andrés, vente también".
No me lo pensé y me fui con Él.
Ser testigo de Jesús,
déjalo todo, déjalo aparte.
Ser testigo de Jesús,
y en tus acciones verán la luz.
Como aquel día en Galilea,
en que Pedro dejó las redes
hoy también aquí dice Jesús:
"Rogar al dueño de la mies
que envíe obreros a su mies";
que aún queda trabajo por hacer.
Ser testigo de Jesús...
No te hagas el despistado
tú que estás ahí sentado,
que esto te lo dice a ti también.
Deja todo lo que tienes
y al final, en la otra vida,
Cristo te dará por cada uno cien.
Lenguas de fuego y viento huracanado,
Dios soplando su aliento en nuestro barro
ya la vida volvió y el invierno pasó
y tú y yo hemos sido rescatados.
Eran muy pocos, solos y asustados,
escondidos de todos y encerrados,
pero el viento sopló y el mar Rojo secó;
todo empezó hace dos mil años.
Salieron a la calle y predicaron,
la gente los tomaba por borrachos
y aunque el vino abundó, era el vino mejor:
la sangre del Señor resucitado.
Hablaban en idiomas muy extraños
que todos entendían, y el milagro
pronto se difundió y el asombro llegó;
todos se preguntaban: ¿qué ha pasado?
Era Pentecostés, el mundo del revés,
los mudos hablan y andan los lisiados.
Los ciegos pueden ver y los pobres comer
y los cristianos son encarcelados.
Hoy vuelve a ser también otro Pentecostés:
la Iglesia con María está rezando.
Donde haya dos o tres, allí es Pentecostés,
donde el consolador está actuando.
Gonzalo Mazarrasa (arr. Alejandro Adán, David Martínez, Salvador Poquet)
Me pareció oír el latido de un corazón pasar,
pasó sin firmar con su rúbrica roja.
Me pareció ver una cámara y un locutor pasar,
pasó sin filmar sus imágenes rotas.
Y pido una oración por aquel que disparó
contra mi hermano y a mí me dio.
Comiendo su pan, y aún sintiendo tus fuerzas fallar:
¿no ves la estupidez de esta lucha sin tregua?
¿Me quieres decir que si Cristo estuviera aquí, cogería un fusil,
lucharía en tu guerra?
Y pido una oración por aquel que disparó
contra mi hermano y a mí me dio.
Y pido una oración por aquel que antes luchó,
para que haga sonar su voz (en cada rincón).
Cultivar amor por donde tú te muevas,
pedir mutuamente perdón, darle la mano al que te odió,
caminar juntos sin rencor, construir juntos la nación.
Y pido una oración por aquel que disparó
contra mi hermano y a mí me dio.
En el frío y el silencio de una mañana de febrero
mi mente caprichosa no te deja "entrar en juego".
La duda sale a mi encuentro, no me he fiado de ti
y con paciencia, con cariño, te has acercado hasta mi.
Estoy mirando con miedo lo que puede suceder
y otra vez esos, tus brazos, me vuelves a tender.
Cada día es la página en blanco a rellenar
con letras de canciones bellas o con una mancha más.
Modelando mi forma de ser entraré en tu voluntad
mírame desde ahí arriba y volvámoslo a intentar.
En la cara sonriente del niño, en el salto del gorrión
en el examen suspendido, en la triste o bella flor.
Cada día es la página en blanco a rellenar
con letras de canciones bellas o con una mancha más.
Modelando mi forma de ser entraré en tu voluntad
mírame desde ahí arriba y volvámoslo a intentar.